- ¡No reacciones! Te hagan lo que te hagan, te digan lo que te digan, te adulen o te agredan, solamente deja fluir y no reacciones. Así cortarás el karma que envuelve dicha agresión y la energía del universo fluirá para tu perfecto bien.
- Practica el desapego en todas sus formas. Todo es temporal, momentáneo. No puedes controlar la desaparición, muerte o extinción de personas u objetos. Aceptar este hecho te quita un gran peso de encima.
- Viaja liviano de equipaje: No te impongas mochilas en la espalda, ni cargues demasiados lastres. Sólo acepta llevar lo imprescindible en este viaje que se llama vida.
- Otorga el perdón a todos. No envenenes el corazón con odios ni rencores. ¡Aprende a domar tus dragones!. Quien se daña es siempre uno mismo, y mientras tanto, el mundo sigue girando y tú te enfermas.
- Enamórate de la vida: Ama todo lo que el universo contiene, desde una pequeña oruga hasta un imponente árbol. Sé una apasionada de tu hoy, de tus mañanas, de tus tardes, de tus noches. ¡ Ama la vida !
- Toma consciencia de tus actos. Cada paso que des a cada momento, hazlo desde el ser, desde la consciencia. No desde el pensamiento que siempre está condicionado por el ego.
- Vuélvete “presencia”. Permanece en el aquí y ahora. Enfoca tu vida en el momento presente como si no tuvieras pasado, ni memoria, ni futuro. Recuerda que morirás. No lo recuerdes un día, ni una semana, ni una temporada. ¡Recuerda para siempre que morirás!. Es inevitable, tu cuerpo físico morirá, así que no te aferres a nada.
- En este punto por rellenar podemos decir que interactuando con nosotros se produce un cambio de actitud y otra manera de pensar y de ver las cosas.
- Acepta no saber que pasará mañana: Vuélvete un nuevo ser cada día, renuévate con la vida misma. Quítale el polvo a tus pensamientos viejos y crea otros nuevos. Invéntate de nuevo cada amanecer. ¿Quién dijo que eres el mismo?
- Que el amor sea tu lema, tu estandarte y tu guía: Que sea el punto de partida y el de llegada, pero que sea sobre todo, el camino. Vuélvete amor, renunciando a las mentiras del ego y abrazando tu alma.
- Nadie es responsable de tu estado, tan solo eres tú y tus proyecciones.
- Amigate con tu historia. Es la única forma de curar tus traumas. Es lo que es. No seas terco tratando de modificar algo que ya es como es.
- Medita, reza, cuida tus espacios y tu entorno de soledad y silencio.¡Vacíate de tí y llénate del Dios del universo! ¡Aprende a programar cada noche para tener un día siguiente mágico!
- Aún estás vivo, aún hay tiempo para disfrutar de este maravilloso mundo, encontrar tu camino y la razón por la que estás aquí. No te quejes, no te lamentes, cae arrodillado dando gracias porque estás vivo.
- No pienses, detén esa mente que escudriña, analiza, revisa y juzga todo. Esos constantes y repetitivos pensamientos, son más de lo mismo. ¿Acaso no lo ves?. Desde allí, desde esa lucha interior de tu mente nada cambiará. Tus pensamientos solo te hacen ruido y te entretienen, pero no resolverán ni crearán nada. Usa tu cerebro para cosas puntuales como tu trabajo y aquellas actividades que requieran pensar, el resto del tiempo: “sólo sé”.
- Elige siempre la salud: en tus alimentos, en tus pensamientos, en tus emociones, en tus relaciones, en tu mirada, en tus acciones, en tus palabras, en todo elige ser sano. Naciste sano, no elijas enfermarte.
- Confía en el Dios del Universo: Ten Fé. No trates de conocer a Dios. Conócete a ti mismo y Dios se revelará en ti.
- Emprende el mejor viaje que puedas realizar: es el viaje de regreso hacia ti mismo. Ese viaje que es tu mejor aventura, es también tu conquista y tu legado.
- Ayuda a los otros a encontrar su camino. No hay mejor regalo, no hay mejor amor. ¡El servicio es alegría!
- Sé feliz en todas las circunstancias de tu vida: Tú no eres las circunstancias. No te identifiques con tu historia. Regresa a la fuente de la felicidad que es tu alma. Allí vive el Dios del Universo en ti.
- Que tu vida sea un testimonio: Un milagro, un canto a la esperanza, un granito de arena, una voz de amor.